Los clientes nos importan

La Dama Azul es sin lugar a dudas una casa especial, que no deja indiferente a nadie, siempre prioricé el bienestar de los huéspedes y por lo general tuve fortuna con los mismos, pero si bien es cierto, hay clientes a los que no les basta que les dejes una serie de kits de cortesía propios de un hotel no de una casa rural tales como aceite, vinagre, sal, bicarbonato, infusiones de degustación, gel lavaplatos, papel de cocina, servilletas de papel, champú, gel, jabón de manos, bolsas de basura, papel higiénico y hasta tres tipos de cafeteras. Hay un tipo de cliente que no agradece que le mimes así, si no que dan por sentado que tienes que hacerlo, yo también soy viajera y jamás encontré tanta cortesía en ninguna de las casas en las que me hospedé.


También está el cliente que consume por consumir, es decir deja todo encendido sin ningún miramiento, todas las calefacciones durante todo el día y además te consumen toda la leña de las chimeneas, que sucede que al final decidí no dejarla, ya que era un gasto para mi importante sumado al de la luz.


Las casas rurales no somos hoteles, las que estamos dadas de alta como la mía que cumple con todas las normativas y reglas de seguridad, tenemos muchos gastos y pocos beneficios y eso es lo que algunos “por suerte pocos” viajeros no ven, al final el hospedaje tiene que ser empático, yo te cuido y tú me cuidas, llegué a encontrar colillas escondidas, chimeneas mal encendidas y hollín por todas partes incluidos cojines.


La Dama Azul es un lugar para quien entienda el cuidado por lo bello, por el detalle por el mimo y por el cariño. No nos vale cualquier cliente, porque si señores EL CLIENTE NOS IMPORTA. Reflexionemos todos.


12 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo